martes, 3 de agosto de 2010

¡Oh capitán, mi capitán!


¿Alguna vez os habeis fijado en los accesorios militares? La verdad es que ahí fuera no destacan y no son demasiado, pero sinceramente, son accesorios que dan una clase y una belleza que otros no aportaría.

Os hablo de las insignias, de las medallas militares, de esos broches con detalles militares, de todo este mundo... Quizá, donde sea más famoso (o más conveniente de utilizar) este estilo de accesorio es en la moda steampunk. ¿No? Un pasado glorioso y una bonita casaca militar de siglos pasados adornada con condecoraciones. Aunque sean de mentirijillas.



En realidad, siempre he estado muy metida en el mundo de lo militar, no me refiero apoyándo a las guerras y esas cosas, sino más bien al esplendor que lucían aquellos militares de siglos anteriores al nuestro. Con copa en mano y disfrutando de una agradable velada al ritmo de una música suave y llevadera.





Pd: El título NO hace referencia a la película "El club de los poetas muertos" sino al poema mencionado en esa película escrito por Walt Whitman. Click aquí para leerlo.

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